Oscar de la Hoya y su sueño americano

El púgil se consagró conquistando la medulla de oro en las Olimpiadas de Barcelona 1992.(EFE/Ricardo Figueroa)
El púgil se consagró conquistando la medalla de oro en las Olimpiadas de Barcelona 1992.(EFE/Ricardo Figueroa)

Por: Noé López

Son muchas las personas que a diario recorren miles de kilómetros bajo un sol penetrante con el único fin de poder llegar a tierras estadounidenses en busca de ese “sueño americano”. Algunos lo logran, otros desafortunadamente pierden la vida en el intento.

Los padres del reconocido exboxeador Oscar de la Hoya pasaron por esa travesía. Es por esa razón que De la Hoya reconoce que es un ejemplo de lucha y superación para los latinos residentes en los Estados Unidos. Pues es hijo de padres mexicanos.

 Como lo relata en su libro, “Un sueño americano”, el mexico-estadounidense siempre sintió la necesidad de representar a los latinos cada vez que se subía al cuadrilátero para un combate.  

El ocho veces campeón mundial creció en una humilde barriada al este de Los Ángeles. El principal ingreso de su familia era el trabajo en el campo sembrando frijoles, arroz y verduras. Trabajos habitualmente para personas sin papeles pero con igual o mayor deseos de trabajar.

De la Hoya cuenta en su libro los rechazos que sufrió por simplemente ser latino. Incluso hace referencia que alguna vez durante su juventud tuvo que cambiar de gimnasio por ser víctima de “bullying”.

Pero eso nunca le quitó el sueño de convertirse en campeón olímpico. Se lo había prometido a su madre quien murió de cáncer de seno. De la Hoya lo habría logrado dos años mas tarde en los Juego Olímpicos de Barcelona representando la escuadra de los Estados Unidos.

Promesa cumplida. Aquel niño alzó los brazos apuntando al cielo con especial dedicatoria para la mujer que siempre estuvo ahí para él. Sin embargo, a pesar de haber ganado esa presea dorada no todo fue color de rosa.

Como relata, camino al ensogado De la Hoya intentó subir con una bandera mexicana en honor a su madre y latinos pero un funcionario de la delegación de Estados Unidos se lo impidió. La amenaza fue tajante, “si subes con eso te descalificamos y si ganas te quitaremos la medalla”.

Fue entonces en otra ocasión que De la Hoya pudo mostrarle a su madre la medalla conquistada. Ocurrió en un evento celebrado en el Centro para el Cáncer Cecilia González De la Hoya, en honor a su madre.

El ‘Chico de Oro’ cuenta que no pudo contener las emociones y el llanto. Lo describe como uno de los momentos mas especiales en su exitosa carrera.

Por otro lado, luego de haber conquistado Barcelona, De la Hoya era todo una celebridad en los Estados Unidos. Un latino se alzó con la medalla de oro para el equipo norteamericano. Las ofertas de parte de los promotores no le faltaron aunque acepta en su libro que la fama le llegó en una etapa de inmadurez donde hoy día se arrepiente de muchas cosas.

Al sol de hoy, De la Hoya es uno de los íconos de este deporte. Su lucha y sed incansable de ser alguien en la vida ha servido de inspiración para muchos latinos que poco a poco ganan terreno no solo en el deporte, sino que también en otras facetas como en el cine, educación, política, entre otros.

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